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martes, 31 de marzo de 2015

Papeles encontrados en un viejo baúl – 6 –



Recuerdos de la Escuela Documental de la Universidad del Litoral - Argentina - 1
Jorge Surraco Ba
editor

 
Portada del programa
          En el viejo baúl encontramos el programa, fechado en la primavera de 1959, de la primera semana universitaria de cine documental internacional, organizado por el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral.  Allí junto al nombre de Fernando Birri, aparecen otros que fueron no sólo los pilares de ese Instituto, sino también de la renovación del cine latinoamericano de aquellos años, obra que los distintos golpes militares, interrumpían o clausuraban. Entre las notas que leímos, nos llamó la atención la escrita por Alfredo Ariel Carrió: poeta, escritor, periodista y cineasta documentalista, conocido como “el pájaro carpintero”; cofundador con Birri del Instituto de Cine de la UNL; organizador de la semana de cine documental que refleja el programa en cuestión, Coordinador de Cultura de la universidad santafesina en esos años y docente de la misma y de la UNER.

 
Alfredo Ariel Carrió
        

 Su texto es una visión poética del tipo de documental que aquél mítico instituto de cine propugnaba y llevaba a cabo, y que podría sintetizarse en dos de frases de este texto:

           Somos un documento de carne y amor que se proyecta hacia el futuro.

Nadie debería ocultarse de lo que golpea en la calle.






  Compartimos la totalidad del texto que nos parece aplicable a estéticas y enfoque actuales.
  
Página interior del programa
 Poesía y documento
Por Alfredo Ariel Carrió De la Vandera
“el pájaro carpintero”

        No hay alegría más extrema que vivir apretado junto al hombre y cantar su vida.
        No hay signo, ni cábala, ni emblema más jubiloso que pisar la tierra y sentirla nuestra e infinita.
        Día a día, minuto a minuto corre la mano del hombre en cada casa, documentando y exigiendo un nuevo impulso de trabajo para justificar la existencia. Y de cada uno de nosotros, que andamos sufriendo ante la desorganización de la fe común, de nuestro siglo quizás sacrificado por la guerra injusta de las motivaciones presentes que avanzan buscando soluciones y de los golpes imprevistos de la científica actual sale una respiración potente, viril y esperanzada día a día y en cada minuto, porque también de cada uno de nosotros sale un hijo para bautizar un barrio con su risa.

        Somos un documento de carne y amor que se proyecta hacia el futuro.

        La realidad de los pueblos por más dura que fuere, es el eje del mundo de donde deberán partir las soluciones, las problemáticas y las denuncias de nuestra hora.

        Nadie debería ocultarse de lo que golpea en la calle. 

Ampliación de la portada del programa

        Antes que yo y por cada uno de mis miembros, corren millares de fábricas enérgicas que silban despertando el sueño, millares de panaderías magníficas y tiernas con olor a manos, millares de ferroviarios agrupados músculo contra músculo, diente contra diente que en un amanecer de bicicletas rechinan el acero contra el yunque, el fuego y nuestra sangre.
        Antes que “el gozoso y lento trabajo de escoger flores”, está la frente organillera de don Pedro jubilado, el tiempo de los niños con su clima de rayuela en las barriadas, el puerto agreste –solo- con su disfraz de arpillera soñando con boinas vascas.

        Y todo prosigue y siempre poesía.
        Es tan simple el amor cuando pisa la tierra que dan ganas de hundirse con paladas de sangre inmensamente hermanas y besarle la boca al último gurí del último alfarero.

        Estamos obligados a documentarnos, a denunciarnos con nosotros mismos, a ofrecernos y a quitarnos, la risa y el dolor, el abrazo y el trabajo, el vino y el sudor.
        Todo aquí es nuestro y nadie ha reclamado su parcela.

Alfredo Ariel Carrió
         El árbol de la plaza y su paloma, el feriado metalúrgico: cada abuelo con su nieto pasando por las tabernas con su sonrisa de tronco y lo palpable también del hacha norteña socavada por el sol, y la lluvia y el viento y el hombre siempre.

        Documentar es imponer a la carne un nuevo bautismo en el presente nuestro.

        Pero cuidado y atentos porque el documento es crudo, real e indomable.
        Es la esencia de toda cultura. Es el eje de las palpitaciones de nuestra hora colocada más cerca del amor que de las premeditaciones.

        Cultura para el hombre y para quienes deseen realizarla conciencia y documento de la realidad.
        Magnífica la literatura clasicista, depurada la poesía del preciosismo francés. Imponderable es la historia del arte de los pueblos.
        Pero cuidado con las estadísticas sociales porque no encontraremos los suficientes capacitados para la comprensión de los propósitos intelectuales.

        Cuidado porque detrás del poeta, del pintor o del mago corren millares de niños descalzos y sobre el humo fogonero de nuestras villas miserias está también el mundo, condensado, heroico y esperando…


   
    
 …que el carnicero prosiga su faena de cuchillo abriendo y serruchando la voz de nuestro campo…
        …que el escritor busque su vino almacenero y levante su copa en el mercado…
        …que el indio se acerque con su huella y con su risa talada de penachos…
        …que nuestras madres amasen los domingos el trigo con sus dedos convocados…
        …que el “pizero” encienda su “vitrola” de tangos…
        … y que cada corazón asalariado documente su vida en cada tranco.




         Aquí Argentina, tierra de la vena hachada, dentadura americana parida al sol y en mate amargo avanzan sobre tu piel multitudes de pájaros arando.
        Pero cuidado con el paso. La huella persiste y el eco retumba.

        Sobre tu pecho queda el documento de carne hecho desde aquí donde rechina el yunque, el fuego y nuestra sangre, día a día, minuto a minuto. Músculo contra músculo, diente contra diente.
          
Alfredo Ariel Carrió De la Vandera, nació en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz en 1938 y falleció en Aldea Brasilera, una de las aldeas de los alemanes del Volga, en la provincia de Entre Ríos, el 18 de octubre del año 2011.
 
Base ampliada de la portada del programa
 FUENTES
Universidad Nacional del Litoral; Programa de la primera semana universitaria de cine documental internacional; Santa Fe, 1959.
Sobre la personalidad y obra de este autor se pueden consultar las siguientes páginas web:

Y otras páginas a las que se pueden acceder escribiendo su nombre en un buscador.

Las fotos de Carrió fueron tomadas de:

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